martes, julio 17, 2007

Suicidio


Con la cuerda entre las manos deseo que esa inmensa tristeza
acabara de una vez y para siempre.

Cada cicatriz se borraría como como una huella en la horilla del mar.

El vaiven de melancolicos recuerdos le causaba dolores mas agudos
que el roce de la cuerda en su cuello era imperceptible.


Aquella carta póstuma que dejóse convertía en cenizas
dentro de un cesto tan vacio como su corazón.

Una vez que tiró de la cuerda la luz se apagò detras de sí
y al horizonte solo vío por ultima vez una vida que no merecio ser vivida.

3 comentarios:

Enzo Antonio dijo...

Fuerte, muy fuerte querida amiga, no por ello deja de ser letras bellas.
No comparto para nada la idea del suicidio, siempre tiene que haber una salida que no sea tan extrema como atentar contra la propia vida,
siempre tiene que haber una salida.
Cariños y gracias por acordarte de visitar mi spacio.

Bohemia dijo...

Que triste...
¿no encontró tra solución?
¿no la había?

BSS

ItoCuaz dijo...

"Un suicida es un maldito cobarde, un cobarde de los grandes" Me dijo alguien en alguna reunión... Y no encontró respuesta a mi pregunta, ¿tendrías tú el valor de tomar un revólver y volarte los sesos?... Nos quedamos en silencio...